Hace tiempo que recibo las señales.
Señales de fondo, que definen el tono general de mis sentimientos.
Señales que alimentan algo que cada día es nuevo, por crecer sin cesar.
Sentimientos que giran, me revuelven, despiertan ansiedades, deseos, y más que todo ternura y pasión.
Pese a que en ocasiones sigo enroscándome, estoy aprendiendo a vivirlo (más bien vivirme), y cuando el enroscamiento deja de ser ansioso, consigo gozarlo como preludio de un pequeño ciclo más de euforia, en iteraciones crecientes de pasión, deseo, y sobre todo, amor.
Y, de fondo, al frente, en todos sitios, estás tú.
La moneda, brillante, bella, atrayente y sonora, rueda, suena, me envuelve con todas sus características y, como un todo equilibrado, alterna anverso y reverso, a cada cual más nutritivo para mis sentidos.
La consciencia de todo ello, y de mis propios sentimientos, llega en ocasiones a desbordar ese supuesto contenedor que es por convenio el corazón, provocando humedad a menudo rebosante en mis ojos, alimentada tan sólo de sentimientos indescriptibles.
¿A quien le importa qué es cara y qué es cruz, cuando se adora el todo?
.sodot arap romA
griseldaimas
Cómo va ese corazón? Se te ha desbordado y por eso este largo silencio? Hasta pronto.. espero..